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El agujero de ozono que amenaza la libertad de prensa

Informe de Alberto Spampinato por el seminario en Madrid, 23 de marzo, Universidad Complutense, patrocinado por Ossigeno, ECPMF y PDLI

Hay cuestiones que pensamos conocer bien, pero de las que se nos escapan aspectos esenciales hasta que alguien o algo nos los indica. A mi me pasó hace muchos años, en Sicilia, cuando mataron a mi hermano.

He contado esta experiencia en el libro ” Había hermosos perros, pero muy serios. La historia de mi hermano que fue matado por haber escribido demasiado”, un libro informativo que me encantaría publicar también en España. Esta experiencia ha inspirado toda mi vida.

Èramos ambos muy jóvenes. Su nombre era Giovanni. Èl era un periodista. Tenía 25 años y trabajaba en una investigación periodística sobre un homicidio confuso. Publicó en exclusiva algunas noticias de mucho interés, en particular una que otros  preferieron no publicar, aunque fuese verdadera, porqué era dañosa para intereses de personas poderosas.

Fue asesinado el 28 de octubre de 1972, en Sicilia, y no fue posible llegar al castigo que los responsables merecían. Esta tragedia me mostró en una manera diferente la professión del periodista, que desde entonces yo mismo me puse a practicar.

Desde aquel tiempo pienso mucho en los riesgos y las venganzas que los periodistas sufren en su trabajo, sobre las violencias que dificultan la búsqueda de la verdad y la publicación de noticias sobre personas poderosas, personas de gran influencia o poder criminal.

He descubierto que estas cosas ocurren más a menudo de lo que podemos imaginar y por eso todos debemos tener cuidado en evitarlas. Desde que descubrí este lado dramático de la professión periodistica he hecho lo posible para cambiar la situación y no pierdo la oportunidad para invitar a otros a descubrir este problema y a que contribuyan a resolverlo.

Obviamente las soluciones tienen que estar basadas en quien hace las leyes y por quien las hace aplicar. Pero creo que también los periodistas y las organizaciones puedan hacer mucho más de lo que hacen para reportar este problema.

Creo que esta tarea no pertenece solamente a los periodistas, pero también a todos los ciudadanos, a los estudiantes, porqué las amenazas dañan a todos, porqué evitan un ejercicio que es de nosotros todos, un derecho poco conocido y poco reclamado, pero fundamental: el derecho de recebir y de difundir informaciones.

Para entrar en tema, quiero recordar lo que es la información periodistica. Nuestra sociedad le asigna la función de desarrollar la libre circulación de las ideas, opiniones y informaciones de interés público, es decir de las informaciones necesarias, como ciudadanos, para partecipar a la vida publica.

Tenemos que saber que esta función es irremplazable y que la libertad de información no es una reclamación, pero si un derecho. Tenemos que asumir que nuestro derecho de recebir y difundir libremente informaciones afecta a todas las informaciones de interés público, excepto las que podrían dañar la seguridad nacional y las que, en ciertos momentos de las investigaciones, tienen que ser secretas para consentir a jueces y policía determinar la culpabilidad.

La libertad de información es entonces muy grande, y esto porque es un presupuesto de la democracia. Pero tenemos que saber que en la realidad esta libertad sufre muchas limitaciones, algunas arbitrarias e inaceptables, contrarias a la ley y a la Constitución, porque limitan el conocimiento de informaciones importantes.

Es verdad que cada uno de nosotros recibe cada día un flujo masivo de informaciones, pero si vamos a ver bien en el universo informativo hay muchas informaciones que no son esenciales y faltan muy a menudo noticias importantes que tenemos el derecho de saber y que serían utiles para saber lo que acontece al nuestro alrededor y así participar a la vida pública.

Me refiero a las informaciones importantes sobre comportamientos incorrectos por el poder y de quien lo ejerce, a lo que pasa detrás de las actividades ilegales, de la corrupción, de los negocios de las mafias que implican a personajes públicos.

Esto no debería ocurrir según el derecho a la información consagrado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Convención Europea de los Derechos Fundamentales adoptadas por nuestras constituciones.

De acuerdo con estos principios, también estas informaciones de interés publico tenían que ser difundidas a través de los medios de comunicación. Según estos principios el sistema mediatico tiene que ser imparcial.

Si queremos hacer una comparación, tiene que funcionar como el transporte publico, que conduce los passajeros, cualquier passajero, donde quiere ir, independentemiente de lo que piensan, de su intenciones y de sus ideas políticas.

La imparcialidad del transporte publiclo es un derecho tan arraigado que causaría inmediatas protestas e intervenciones de la autoridades publicas si alguien impede aribitrariamente a un passajero utilizarlo.

En cambio la parcialidad de la información es extensamente tolerada. Cada día los periodicos y los periodistas eligen los “passajeros” para llevar, descartan algunos por conveniencia politica o economica o porqué es – o podria ser – arriesgado hacerlo. Cada día algunas informaciones importantes son descartadas debido a amenazas, intimidaciones, venganzas violentas, o de abusos que afectan en particular a periodistas y bloggers que refieren hechos de interés publico. Eso ocurre todos los dias pero pocas veces hay alguien que protesta.

Es necesario contrarrestar estas amenazas, que siguen siendo muy frecuentes y aumentan de manera preocupante por el silencio que las rodea. Es necesario intervenir, porque estos métodos son contrarios a la ley y ocultan muchas informaciones que nosotros ciudadanos tenemos el derecho de saber.

Este fenomeno no tiene un nombre preciso y por esto hablar es mas dificil, en primer lugar tenemos que darle un nombre. Si reflexionamos sobre el concepto histórico de censura no es dificil comprender que se trata de una variante, que las palabras correctas de usar son “censura violenta” y “censura oculta”.

La censura históricamente es aplicada por la ley, ahora solo en los paises autoritarios, y permite de cerrar periodicos que publican noticias sobre el poder y los poderosos sin una autorización especifíca, o de castigar a los periodistas que no respectan la prohibición.

La “censura violenta” y la “censura oculta es la variante practicada en los paises democraticos, donde la ley prohíbe formalmente cada limitación de la libertad de información. Por lo tanto se abre el camino con el enmascaramiento, con el recurso a la violencia y a los abusos y usando vacios legislativos, omisiones y incumplimientos de las garantias.

El primero que habló de censura mascarada ha sido, en el 2012, el Comisario de Derechos Humanos, Nils Muiznieks. Las amenazas y los ataques contra los periodistas, ha afirmado, son como la censura porqué quieren “cerrarle la boca y convencerlos a no seguir adelante con su trabajo”.

Mencionando un juicio de la Corte de Strasburgo, Muiznieks ha recordado que los gobiernos nacionales tienen la obligación de crear un entorno propicio que permita a los periodistas publicar también las infomaciones y las opiniones incomodas para el poder económico, cultural y político, sin miedo de violencia y venganzas.

Estamos agradecidos al Comisario de Derechos Humanos porqué con esta efficaz definición ha encendido la luz sobre una cuestión que todos se esfuerzan de no ver.

En el 2015 el Comisario ha propuesto crear una red paneuropea de observatorios nacionales sobre la violencia contra los periodistas para plantear la cuestión. Esto es el camino corecto. Vamos a ver por qué.

El silencio sobre las amenazas a los periodistas es una conditio sine qua non para practicar la censura violenta y enmascarada. De hecho los paises libres y demócratas pueden renunciar a luchar contra las manifestaciones de la censura y de su variantes solamente negando su existencia. Por lo tanto niegan obstinadamente que esta censura se manifeste. Niegan hasta la evidencia de los hechos. Cuando al final tienen que admitir su existencia, empiezan a contrarrestarla, porque de otra manera tenían que contestar a las instituciones internacionales de la violación de uno de los derechos constitutivos del estado de derecho, de un derecho fundamental que formalmente reconocen.

El silencio de los medios de comunicación tiene razones similares. Algunos periodicos son victimas impotentes de la censura violenta y enmascarada, otros son cómplices, otros – la mayoria – tratan de convivir con chantajes. Cuando lo admiten tienen que contrarrestarla abiertamente para defender su credibilidad.

El silencio de los periodistas amenazados es igualmente grave, pero està justificado por el miedo, el aislamiento de su colegas, de los que silenciosamente ejercen la autocensura y a menudo dicen “Porqué lo haces?”

En Italia estudiamos estas dinamicas. Primero las hemos supuesto y despues las hemos comprobado. Resultó que eran verdaderas después de muchas pruebas de campo. Recientemente la Commissión parlamentaria Antimafia y el Parlamento las certificó.

Y ahora sabemos lo que pasa en Italia: sabemos que es facil abusar de la querellas por difamación, excluir a un periodista de un evento o de un lugar público, amenazar a un periodista que publica informaciones incomodas, que es facil cometer estos y otros abusos y no sufrir alguna sanción. Nosotros podemos decir con seguridad que esta es una practica extendida, tolerada, aceptada.

Recientemente, Ossigeno ha desafiado al Gobierno italiano a publicar los datos estadísticos sobre querellas por difamación y ganó el desafío. Los datos dicen que la situación es dramática: en Italia cada año hay seis mil nuevas querellas por difamación y por lo menos 7 de cada 10 son falsos, infundados, instrumental y, por lo tanto, después de unos años, se almacenan por los jueces. Por otra parte, todos los años en Italia hay 157 sentencias de prisión. Puesto que, en promedio, cada una de las convicciones es de menos de un año de prisión, hemos calculado que cada año se emiten sentencias de más de un siglo en la cárcel. Estas frases tienen un efecto negativo en todo el mundo de la información. Estas convicciones alientan la autocensura. El Gobierno y el Parlamento han reconocido que hay que cambiar la ley. Pero no lo hacen. Para ser justificado por las organizaciones internacionales animándoles, desde hace algunos años tienen facturas falsas que proponen reformas y remedios peor de los males, es propuesto que ninguna mayoría tiene el valor de aprobar. La paradoja es evidente. El callejón sin salida sólo será superada cuando habrá una presión positiva de la opinión pública.

Esto pasa en Italia. Que pasa en otros paises democráticos como el vuestro? Pedimos que se verifiquen organizando, como hacemos en Italia, para contestar en cada país europeo libre e democratico a estas preguntas:

Como se manifesta la censura violenta y enmascarada?

Cuantos y cuales periodistas sufren amenazas?

Cuales y cuantas amenazas quedan sin castigo?

Como y quien percibe el daño a los ciudadanos y a la vida publica?

Cuales y cuantas informaciones son ocultadas por amenazas y abusos del derecho de informaciòn y de expresion y de prensa?

Tales delitos, tales ilegales, tales abusos se han comprometido a alcanzar cada una de estas violaciónes?

Tales violaciónes del derecho a la información son evidentes, pero no son punibles por la ley, y por qué?

En Italia ya respondimos a estas preguntas pero nadie nos dice lo que pasa en los otros países.

Hasta ahora nadie ha sentido la necesitad de contestar a estas preguntas, de recoger datos detallados y objectivos sobre estas violaciones, como se hace por las violaciones de otros derechos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero ahora es el momento de forzar a las autoridades a aprobar leyes màs adecuadas, para evitar la impunidad de quien comete violencias y abusos.

Nuestra experiencia demuestra que, con pocos medios y mucha determinación, la sociedad civil puede sacudir la politica y llevarla a enfrentar este problema.

“Ossigeno per l’Informazione”, la asociación de volontariado que tengo el honor de conducir, es una organización fundada en el 2008 por un grupo de periodistas para romper este tabu.

Cuando Ossigeno comenzò a trabajar nadie queria admitir que las amenazas fueran graves y numerosas. Nadie queria hablar, tampoco los sindicatos de periodistas y los periodicos. Ossigeno ha llenado el vacio y ha encedido la luz sobre el fenomeno con el método de la encuesta periodistica y con actualizaciones diarias de las noticias.

Lo que descubrimos con este trabajo es impresionante y supera nuestra imaginación. Pero es verdadero. Las violencias y los abusos contra los periodistas son miles, son frecuentes, en todo el territorio nacional y en la mayor parte producen un efecto de censura querido por los violentes que no son contrastados.

El trabajo de Ossigeno mudó la percepción del fenomeno, ponendo fine a la negación, forzando a los politicos y el parlamento a intervenir. Hoy todos, en Italia, hablan de los periodistas amenazados y m de las querrelas… Todos se refieren a los datos de Ossigeno, los citan como dados objectivos.

Este trabajo ha sacudido la indiferencia y la apatía general. No ha resuelto el problema, pero ha dado ánimo a muchos periodistas. Y es por esto que al final el Gobierno y el Parlamento se han comprometido a adoptar medidas urgentes de contraste.

Esta vuelta ha sido posible porque un grupo de priodistas y abogados ha fundado el observatorio, elaborando un instrumento de observacion ad hoc y lo ha aplicado usando como capital el volontariado profesional gratuito para producir estos datos.

Os invitamos a conocer esta experiencia italiana y a verificar si una encuesta similar puede ser experimentada en su país, para verificar se ocurren las mismas cosas, como nosotros pensamos sea probable, y para pedir la intervención de la política y de las instituciones.

Para decirlo en una palabra, Ossigeno ha hecho una encuesta periodistica de campo. Ha documentado muchas violaciones de la libertad de prensa en Italia. Ha demonstrado que en diez años 3.160 periodistas (de los cuales ha publicado los nombres) han sido dificultados en su trabajo, con actos violentos o con cargos legales espurios, mientras referían casos de cronica. Con pocas excepciones, estos casos no han sido referidos por los periodicos y tampoco han sido sancionadas.

Estos 3160 nombres son una pequeña parte visible del fenómeno que, de acuerdo con las estadisticas de Ossigeno, es por lo menos diez vezes más grande y toca más de la mitad de los periodistas activos.

Las violaciones mas graves son las amenazas de muerte a decenas de periodistas, algunos de los cuales viven protegidos por la polícia. Muchos otro periodistas son expuestos a riesgos graves pero no tienen protección alguna. Las violaciones comprenden intimidaciones, advertencias, ataques fisicos, discriminaciones, forzamientos del secreto profesional, abusos de la ley sobre la difamación, pedida de daños especiosas y infundadas. Los abusos del derecho son el 40% del total.

“Ossigeno per l’Informazione” ha también formulado una serie de propuestas para reducir drásticamente el número y el efecto de estas amenazas. Algunas, en nuesta opinión, pueden ser validas también en otros países.

En conclusión quiero decir que el silencio de los medios de comunicación sobre este fénomeno pesa mucho, pero no es una coartada para no actuar. Tenemos que escuchar nuestra conciencias. Tenemos que mirar la realidad y creer a lo que vemos con nuestros ojos. No tenemos que protegernos con los estereotipos y los lugares comunes. Es necesario el coraje de abrir bien los ojos, usar las buenas practicas realizadas en otros paises y arremangarse.

Todos tenemos que hacer nuestra parte, periodistas y ciudadanos, sin escondernos detrás de pensamientos de otros y estereotipos que no explican lo que nos rodea.

Nosotros los europeos, nosotros los occidentales, tenemos la grande responsabilidad de vivificar y hacer practicos los derechos humanos fundamentales. Tenemos que denunciar las graves violaciones de la libertad de prensa que ocurren en los países autoritarios, tenemos que prestar nuestra voz a los que, en aquellos paises, no pueden hablar. Pero si queremos ser exportadores sinceros y creíbles de los grandes valores de igualdad, libertad y democracia tenemos que decir también lo que de malo ocurre en nuestra casa y comprometernos de modo que no ocurra más.

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