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Ahora la censura ha sido nacionalizada y privatizada

Joan Barata (Transcripción del discurso en la Universidad Complutense de Madrid, el 23 de Marzo 2017, “El Gran Silencio”)

Gracias por haberme implicado en esta lucha y para haberme invitado a esta discusión. El título de esta mesa hace referencia al siglo XXI pero quizás primero deberíamos mirar más atrás porque merece la pena recordar que al final del 2016 se ha conmemorado el 250° aniversario de la invención del derecho a la información y a la libertad de expresión.

Hace 250 años en Suecia, que hizo entonces parte de Suecia-Finlanda no solamente se aprobò la primera ley en materia de derecho a la información, que es lo que normalmente recordamos, pero también en materia de defensa de una libertad de expresión que es luego la que se ha desarrollado en la segunda parte del siglo XX.

Yo creo que tenemos que honorar, e indudablemente las facultades de derecho de información deberían honrar, al autor intelectual de estas invenciones, derecho a la información y a derecho a la libertad de expresión, un hombre llamado Peter Forsskål, sueco, encarcelado por las autoridades suecas cuando por publicar un folleto en el que defendió la libertad de expresión e información en Suecia. Fue encarcelado, pero sus ideas se cristalizaron, décadas más tarde, en una ley que es la primera en la historia del mundo que defiende la libertad de expresión e información.

En el diciembre de 2016 se han marcado los 250 años y creo que éste tiene que ser una ocasión que celebrar o como mínimo de recordar. Y quizás deberìamos colgar un retrato de Peter Forsskål en las facultades de comunicación. Tenemos que decir que después de seis años de la promulgación de la ley en Suecia hubo un golpe de estado y la ley fue anulada. Y hasta el 20°secolo avanzado no se volvió a defender el derecho a la información en Suecia.

La primera vez que a nivel internacional, universal, se proclaman los derechos a la libertad de información y expresión como derechos fundamentales y universales es la declaración universal de los derechos humanos, artículo 19, en el 1945. Después viene el pacto internacional de derechos civiles y políticos en 1966 que, siempre en el artículo 19, reconoce la libertad de expresión e información.

Es verdad, y en el terreno internacional es una obsesión de todos los gobiernos, que el artículo 19 no contiene sólo la proclamación del derecho pero también las excepciones al mismo, pero hay precisamente una obsesión con estas excepciones porque en realidad ellas son, de echo, excepcionales. Incluso los límites que el artículo 19 pone a las excepciones son muy rígidos, por tanto se tienen límites a los límites, en el derecho internacional.

Por lo tanto, creo que se tiene que tener en cuenta que del punto de vista del derecho internacional la libertad de expresión es un derecho universal, no una invención europea u occidental, con relación a la que todos los países que forman parte de la comunidad internacional se han comprometido a protegerlio por lo menos un mínimo.

Hay un mínimo de protección de la libertad de expresión que tiene que tener lugar en cada País del mundo.  A partir de esto han habido reconocimientos regionales de la libertad de expresión: el artículo 10 del papel europeo de los derechos humanos protege la libertad de expresión y en ámbito interamericano la convención americana de los derechos humanos pero también la convención africana de los derechos humanos y de los pueblos protege la libertad de expresión.

Hay una protección y un reconocimiento de la libertad de expresión en muchos ámbitos regionales en términos parecidos a aquellos del artículo 19 del pacto internacional. En el caso del congreso europeo tenemos también que decir que existe un instrumento específico para la protección de la libertad de expresión que es el Tribunal europeo de los Derechos Humanos.

Si se verificada una vulneraciòn de la libertad de expresión a nivel nacional, una vez agotádas las opciones nacionales, hasta el tribunal constitucional, España, como Estado miebro del Consejo europeo, puede apelarse al Tribunal.

Una cosa interesante, que yo siempre subrayo, y que en mi espreiencia con los organismos internacionales he notado, es que se puede decir que hay muchos estados en el mundo que no respetan aquel mínimo impuesto por la protección de la libertad de expresión e información, ésto es cierto.

Sin embargo no he visto nunca hasta hoy ningún país en el mundo que negase proteger la libertad de expresión. Y éste ya es algo, porque hablas con los rusos, con los españoles hasta con los nordcoreani y te dicen “No no nosotros protegemos la libertad de expresión. Nosotros aceptamos el artículo 19, pero lo interpretamos de nuestra manera”.

Lo que es cierto es que està aceptado que la libertad de expresión es algo que proteger. Insisto, no he encontrado todavía ningún líder político internacional que me dijera “no creo en la libertad de expresión, yo no defiendo la libertad de expresión” otra cosa son los ministros que he encontrado que me dicen “la concepción ultraliberal que usted tiene de la libertad de expresión no la comparto y creo que se tenga que trabajar en otro modo”. Pero ésta es otra cuestión.

También es verdad que, aparte de estos parámetros universales, en europa tenemos la suerte que el àmbito del consejo europeo no tenemos solamente la jurisprudencia del Tribunal europeo sino también el comité de los primeros ministros europeos y otros órganos del cosejo europeo han dictado recomendaciones, decisiones, que forman lo que nosotros juristas llamamos el “soft law” que de algún modo ayuda a interpretar y aplicar el derecho a la libertad de expresión y a información de manera europea.

Aquì tengo que hacer uno nota a pie de página obligatoria por lo que concierne los consejos audiovisuales. Tener consejos audiovisuales es una obligaxiòn de los estados miembros del consejo europeo. No tenerlos vulnera los parámetros establecidos por el consejo europeo.

Otra cuestión es que los consejos audiovisuales tienen unas funciones, como la asignación de licencias, que un juez no podrá tener nunca y que si fuese dejada al gobierno de turno tendrìa los resultados que hemos visto hasta ahora. Para concluir esta breve nota a pie de página, los consejos audiovisuales deben existir pero obviamente de acuerdo con parámetros muy claros y estrechos establecidos por los dictamenes internacionales.

Yolanda Quintana, tú has dicho que esta primera mesa es positiva, por así decir, pero yo tengo que decir, como nota negativa, que hace falta citar hablando del contexto internacional, que hay un proceso de desuniversalizaciòn de la libertad de expresión.

En que sentido: hasta algunas décadas la comunidad internacional compartió muchos más elementos, y hubo mucho más consentimiento, por lo que concierne lo que era protegido por el derecho internacional bajo el paraguas de la libertad de expresión, pero hoy en día en el escenario internacional tenemos que discutir con algunos países si internet es incluido o no en los tratados internacionales, porque hay países Rusia como por ejemplo, que dicen el artículo 19 fue redactado en el ’66, sólo se aplica a los medios tradicionales, no se aplica a internet”.

Lo que es un desparate, también del punto de vista jurídico, pero russia lo comenta en todo los foros internacionales. Por lo tanto, este consentimiento que primera existìa en medida mayor, en este momento padece de una renacionalizaciòn de la libertad de expresión y muchos países, en línea con lo que he citado antes, interpretan la libertad de expresión con sus valores nacionales, su tradición legal, etc.

Lo que lleva, por ejemplo, a la apariciòn del crimen de blasfemia en muchos países, cuando hasta pocas décadas hubo un consentimiento internacional en decir que criminalizar la blasfemia era contrario a los parámetros internacionales de libertad de expresión, mientras que ahora la vemos recriminalizada también en países de extracción liberal. Todo el tema del criminalizaciòn de la calumnia y la injuria, vale a decir: hubo un momento en los años’ 90 en el que muchos países, sobre todo en europa del este, consiguieron la democracia y siguiendo los parámetros que fueron provistos por los organismos internacionales, despenalizaron completamente calumnias, injurias, etc, mientras España Francia, Italia, Alemania siguieron teniéndola cómodamente establecidas en sus proprios códigos penales pero ahora los países del este están trabajando para recriminalizar estos asuntos.

El terrorismo: no existe una definición internacional de terrorismo o extremismo y por lo tanto los estados, sobre la base de aquella que es su definición de terrorismo o incluso extremismo, limitan sustancialmente la libertad de expresión y hasta ya podemos percibir al nivel europeo un proyecto de norma para unificar cuestiones en el marco del terrorismo, en el que no sólo los temas de la incitación, pero también los famosos y controvertidos temas de la justificación, glorificación del terrorismo probablemente serán insertados en una norma europea para permitir a los estados miembros legislar en materia.

El tema de la seguridad nacional: el método con el que, a nivel nacional, ha sido interpretada la necesidad de proteger la seguridad nacional, lleva al hecho que en muchos estados miembros los modos con los que se protegieron las fuentes periodísticas han sido debilitados progresivamente. Vemos cada vez más leyes que introducen excepciones al derecho a los periodistas a proteger sus fuentes, leyes que excusan y justifican el espionaje contra los periodistas para acceder a sus fuentes, cuestiones que, insisto, hasta hace pocas décadas habrían sido vistas como absoilutamente naceptables por el punto de vista internacional. Finalmente,  tenemos que hablar de la privatización de la censura.

Hoy en día ohimos hablar de como el estado sea cada vez más intervencionista en este campo, con la creación de órganos específicos, pero yo creo que la cosa más preocupante sea que los estados deleguen la tarea de hacer de policía por lo que concierne internet. El estado admite no tener poder para controlar a los extremistas en las redes sociales, y por lo tanto les deja a Twitter o a Facebook la tarea de crear y aplicar reglamentos, desplazando sobre las compañías la responsabilidad por lo que pasa en sus plataformas.

La cuál cosa, obviamente, se convierte en un incentivo para las redes sociales a transformarse en policía privada de internet y a introducir restricciones que de un punto legislativo, judicial y administrativo no deberían ser aceptables. Por tanto yo creo, y con ésto concluyo, que esta tendencia a privatizar, que es internacional. Para sólo haceros un ejemplo, algun tiempo atrás he hablado con una representante de Facebook que me ha explicado como ellos aplican su reglamento sobre los post que conciernen el terrorismo, incluso no teniendo una definición clara de terrorismo.

Esto lleva a otro problema, la deshumanización de la censura, ya que la mayor parte de las decisiones no son tomadas por seres humanos, sino por algoritmos. Por lo tanto quiénes deciden que un contenido no puede ser publicado son  aplicaciones, no personas. Sólo después de 4/5 recursos se llega a un ser humano, sin tampoco saber con quien se está hablando, que no será necesariamente un jurista pero por lo menos será un ser humano. Por tanto privatización más deshumanización, por lo que concierne a los guardianes de internet, creo sean tendencias todavía más peligrosas de las derivas autoritarias.

Joan Barata

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